Hay cortes que cambian la expresión sin exigir una transformación radical. El flequillo cortina abre la frente en el centro, cae hacia los laterales y enmarca el rostro con un efecto suave, retro y muy fácil de adaptar. Aquí explico qué versión elegir según tus facciones y tu textura, cómo pedirla en la peluquería, cómo peinarla en casa y qué errores conviene evitar, incluso si necesitas un look práctico para entrenar o pasar el día en la grada.
Una opción versátil cuando buscas movimiento sin un cambio extremo
- Forma: se abre en el centro y se alarga hacia las sienes, los pómulos o la barbilla.
- Rostros alargados: suele favorecer una versión más corta, próxima a las cejas.
- Rostros cuadrados: funcionan mejor los laterales largos y desfilados.
- Peinado: primero se seca hacia delante y después hacia ambos lados.
- Mantenimiento: conviene revisar el corte cada 4-6 semanas.

Qué hace diferente a este flequillo
La clave está en su forma de cortina abierta. La parte central queda más corta y los mechones ganan longitud al acercarse a las sienes, creando una transición que se mezcla con el resto del corte. No cae como un flequillo recto ni cubre toda la frente, por eso resulta menos rígido y más sencillo de dejar crecer.
Su inspiración viene de los looks de los años setenta, especialmente de Jane Birkin y Brigitte Bardot, pero hoy se lleva con acabados mucho más personalizados. Yo lo considero una de las mejores puertas de entrada al mundo del flequillo porque permite llevarlo abierto, ladeado, sujeto detrás de la oreja o integrado en una coleta.
También cambia mucho según la longitud. Puede terminar a la altura de la sien, rozar la nariz o llegar hasta la barbilla. Cuanto más largo sea, más fácil resulta retirarlo del rostro, aunque pierde parte del efecto marcado en la mirada.
Cómo elegirlo según tu rostro y tu tipo de pelo
La forma de la cara sirve como orientación, pero no debería decidir el corte por sí sola. La línea de nacimiento, los remolinos, la densidad y el tiempo que quieres dedicar al peinado influyen tanto como el óvalo facial. Vogue España también insiste en que conviene valorar el resultado de perfil, un detalle que muchas personas olvidan al llevar una fotografía de referencia.
| Rostro o textura | Versión recomendable | Qué aporta |
|---|---|---|
| Alargado | Más corto, cerca de las cejas | Aporta amplitud y acorta visualmente la frente |
| Cuadrado o anguloso | Largo y desfilado | Suaviza la mandíbula y evita líneas demasiado duras |
| Redondo u ovalado | Casi cualquier longitud adaptada | Enmarca el rostro sin endurecerlo |
| Pelo fino | Ligero, con poca densidad | Mantiene movimiento sin dejar la raíz aplastada |
| Pelo rizado u ondulado | Cortado teniendo en cuenta el encogimiento | Integra el rizo en lugar de luchar contra él |
En cabellos finos prefiero una versión ligera, con pocos mechones centrales y laterales que se fundan con las capas. Si se corta demasiada cantidad, el flequillo pierde aire y puede quedar pegado a la frente. En melenas densas, en cambio, un buen desfilado ayuda a retirar peso sin dejar las puntas pobres.
El cabello rizado no queda excluido, aunque exige otra estrategia. Lo más prudente es valorar el largo con el pelo seco, porque el rizo puede encoger varios centímetros al secarse. Si tienes un remolino fuerte en la frente, pide una versión más larga y flexible: será mucho más llevadera que un corte corto obligado a seguir una dirección que tu pelo no tiene.
Las versiones que mejor se adaptan a cada estilo
Largo y abierto
Es la alternativa más segura para quien nunca ha llevado flequillo. Llega hacia el pómulo o incluso la barbilla y se integra con una melena larga, un corte mariposa o una media melena degradada. Tiene un acabado elegante y, si un día no quieres peinarlo, puedes recogerlo detrás de las orejas.
Desfilado y natural
Las puntas irregulares hacen que el resultado parezca menos calculado. Es mi opción favorita para quienes quieren movimiento y no desean pasar mucho tiempo frente al espejo. Además, crece con bastante gracia y permite convertirlo poco a poco en mechones laterales.
Tipo cuello de botella
Esta variante concentra mechones algo más cortos en el centro y los alarga hacia los pómulos. Tiene una silueta más definida y un aire setentero, pero sin llegar a ser un flequillo tupido. Puede funcionar especialmente bien si quieres destacar los ojos sin cubrir por completo la frente.
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Con bob, ondas o recogidos
Con un bob aporta un acabado francés y ligeramente despeinado. Con ondas largas crea continuidad alrededor de la cara, mientras que con una coleta alta o un moño deja dos mechones sueltos que hacen que el recogido parezca más trabajado. En días de entrenamiento, basta con sujetar los laterales con pinzas pequeñas para despejar la visión sin renunciar al corte.
Cómo peinarlo en casa sin complicarte
El error más habitual es esperar a que se seque solo y tratar de corregir la forma después. Este flequillo se moldea mejor cuando aún está húmedo, porque la raíz conserva más capacidad para cambiar de dirección.
- Retira el exceso de agua con una toalla y desenreda con suavidad.
- Aplica protector térmico, especialmente si utilizas secador o cepillo redondo.
- Seca toda la sección hacia delante durante unos segundos para eliminar la raya marcada.
- Divide el flequillo en dos partes y dirige cada lado hacia fuera con los dedos o un cepillo redondo.
- Termina con el aire del secador hacia abajo para controlar el encrespamiento.
- Deja que se enfríe antes de tocarlo, así la forma durará más.
Para un acabado con volumen, levanta ligeramente la raíz y gira las puntas hacia fuera. Si buscas algo más natural, usa solo los dedos y una cantidad mínima de crema ligera. Yo evitaría la laca abundante y los aceites en la zona frontal, porque apelmazan el pelo y aceleran el aspecto graso.
Mantenimiento y errores que pueden arruinar el resultado
Aunque es más permisivo que un flequillo recto, no significa que no necesite cuidados. Una revisión cada 4-6 semanas ayuda a conservar la apertura y evita que los mechones invadan los ojos. La frecuencia exacta depende de lo rápido que crezca tu pelo y de si llevas una versión corta o larga.
Lava la zona frontal cuando lo necesite, aunque no coincida con el lavado completo de la melena. El champú en seco puede resolver una emergencia, pero no sustituye la limpieza habitual. También conviene aplicar la crema facial con el flequillo sujeto y evitar tocarlo continuamente, dos hábitos sencillos que reducen bastante la grasa.
En la peluquería, no pidas solo “un flequillo abierto”. Lleva una fotografía y explica cómo sueles llevar la raya, si utilizas secador y cuánto tiempo estás dispuesto a dedicarle. Divinity recoge una recomendación muy sensata de los profesionales del sector: el corte debe adaptarse a la textura real y al crecimiento del cabello, no copiarse de forma literal.
- No lo cortes en casa siguiendo una línea horizontal.
- No empieces con una versión demasiado corta si tienes dudas.
- No uses demasiado producto en la raíz.
- No ignores el encogimiento del cabello rizado.
- No elijas una imagen de referencia con una textura completamente distinta a la tuya.
La mejor versión empieza antes de coger las tijeras
Este corte funciona porque combina cambio visible y margen de maniobra. La elección más acertada no siempre es la más de moda, sino la que respeta tu textura, tus facciones y tu rutina diaria.
Mi recomendación es empezar con una versión ligeramente larga y desfilada. Siempre podrás acortarla después, mientras que recuperar un flequillo demasiado corto requiere paciencia. Con una buena adaptación y unos minutos de secador, tendrás un peinado con movimiento que funciona tanto con el pelo suelto como recogido.